CARDIOPATÍA ISQUÉMICA: ANGINA DE PECHO
- Aliis Vivere

- 21 sept 2019
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 15 nov 2019

SÍNTOMAS
La angina de pecho estable es un síntoma de dolor recurrente en el tórax debido
a isquemia del músculo cardíaco. Quienes la han sufrido la definen con términos
como opresión, tirantez, quemazón o hinchazón. Se localiza en la zona del
esternón, aunque puede irradiarse a la mandíbula, la garganta, el hombro, la
espalda y el brazo o la muñeca izquierdos. Suele durar entre 1 y 15 minutos. El dolor de la angina se desencadena tras el ejercicio físico o las emociones y se alivia en pocos minutos con reposo o un comprimido de nitroglicerina sublinlingual.
Suele empeorar en circunstancias como anemia, hipertensión no controlada y
fiebre. Además, el tiempo frío, el tabaquismo, la humedad o una comida copiosa
pueden incrementar la intensidad y la frecuencia de los episodios anginosos.
DIAGNÓSTICO
La sospecha clínica es el dolor torácico, aunque es obligado complementar con
un electrocardiograma.
La prueba de esfuerzo es el examen más utilizado cuando hay dudas en el
diagnóstico de isquemia miocárdica y también sirve para obtener información
pronóstica de los pacientes con angina.
La arteriografía coronaria (coronariografía) es el método de referencia para el
diagnóstico de las estrecheces coronarias y, además, es útil en el caso de que
sea necesario para el tratamiento de las mismas (dilatación e implantación de
un stent). Dado que se trata de una prueba invasiva y moderadamente costosa,
queda reservada a si los resultados de las anteriores pruebas son concluyentes
de enfermedad coronaria importante y con datos de mal pronóstico. También se
utiliza en pacientes con síntomas atípicos cuando las pruebas no invasivas no
resultan concluyentes.
PRONÓSTICO
Es muy variable, depende de la extensión de la enfermedad y
lo que se haya dañado el músculo cardiaco por la misma. Existen
enfermos que pueden estar controlados sin presentar prácticamente
síntomas y otros que tienen una esperanza de vida muy acortada. El factor que más
influye en el pronóstico es el buen o mal control de los factores de riesgo coronario.
TRATAMIENTO
La base incuestionable del tratamiento es el estricto
control de los factores de riesgo cardiovascular:
Dejar el tabaco
Vigilar la hipertensión y la diabetes y su
tratamiento (peso, dieta, fármacos)
Seguir una dieta baja en colesterol y grasas
Alcanzar un peso corporal ideal
Reducir el colesterol hasta obtener un LDL menor
de 70 mg/dl.
En cuanto al tratamiento farmacológico, es el cardiólogo el que lo recomendará de acuerdo con el caso, pero todos
los afectados deberán tomar ácido acetil salicílico (conocido como Aspirina®) de forma crónica, diariamente, y a dosis
bajas (100–150 mg) por su efecto antiagregante plaquetario.



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